miércoles, 11 de julio de 2007


Entregada mi existencia a tus deseos

Suspendida en los aromas de tu carne

Navegando en los arroyos de tu piel

Encontrándome en la eternidad de tus ojos

Cautiva de tu voz y de su miel.

Mi cara buscando tus mejillas

Con la sangre agolpándose en mi sien.

Mis latidos suplicando tus caricias

Y mis manos como alas por crecer.

Tus dedos borrando mis estigmas

Dibujando nuevos trazos al placer

Marcando mi destino con tu aliento

Destinándome en tu fuego a renacer.

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