
Entregada mi existencia a tus deseos
Suspendida en los aromas de tu carne
Navegando en los arroyos de tu piel
Encontrándome en la eternidad de tus ojos
Cautiva de tu voz y de su miel.
Mi cara buscando tus mejillas
Con la sangre agolpándose en mi sien.
Mis latidos suplicando tus caricias
Y mis manos como alas por crecer.
Tus dedos borrando mis estigmas
Dibujando nuevos trazos al placer
Marcando mi destino con tu aliento
Destinándome en tu fuego a renacer.

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